Decisiones que, a veces, se toman sin pensar

Decisiones que, a veces, se toman sin pensar.

7.30 de la mañana. La canción favorita de Sandy comienza a sonar en su móvil avisándome de que es la hora de levantarse.

“Buf, otro duro día de biblioteca” –piensa mientras se levanta de la cama y, con los ojos medio cerrados, se dirige hacia el baño a lavarse la cara y pegarse una ducha rápida.

Tras esto, unos 15 minutos más tarde, va a la cocina a prepararse algo de desayunar. No tiene mucha hambre, pero es mejor comer algo en casa que no pillar cualquier bolsa de grasa en la cafetería de la universidad. Un par de rodajas de pan de molde están dentro de la tostadora para, según salten, ser untadas con queso Philadelphia.

Sandy se prepara un café al ritmo del último disco de Andy & Lucas, uno de sus grupos favoritos. Desayuna sin prisa, ya que no ha quedado con nadie para ir a estudiar.

Se viste con unos pitillos negros, una camiseta de tirantes y las sandalias de cuña que su madre la compró hace un par de veranos.

Comprueba en la mochila que lleva todo lo necesario, pilla el móvil, los cascos y sale de casa con media sonrisa en la cara.

De camino a la biblioteca, recibe un par de mensajes de WhatsApp de un grupo de Andy y Lucas. No les contesta.

En su lista de contactos, busca el de Andrés, el chico que la gusta casi desde que empezó a la universidad. Mira su foto y, a pesar de que sonríe como una tonta, se muere de celos por la foto que él tiene puesta: sale de cuerpo entero agarrando a una chica por la cintura. “Que no sea su novia” –piensa mientras guarda el teléfono después de cruzar el semáforo y quitar los cascos.

Entra en la biblioteca y se pone en el mismo sitio de siempre: en la esquina cercana a la entrada, así puede estudiar y controlar a la gente que entra y sale.

Saca los bolígrafos, los subrayadores y los apuntes para ponerse al tajo. Antes de eso, una última mirada hacia la entrada. Allí le ve, charlando con alguien. No consigue distinguir quién es la otra persona, pero no puede quitar su mente de allí.

De pronto, Andrés entra en la biblioteca acompañado de una chica. “Que no me vea, por favor”. Demasiado tarde. Él se ha percatado de la presencia de la chica y ambos se acercan a ella.

Andrés saluda a Sandy con dos besos y se sienta junto a ella. La “desconocida” da los buenos días y se sienta al otro lado del chico.

Sandy estudia con los cascos puestos, aunque no pone música. No quiere que la voz de su amigo la distraiga.

A media mañana, Sandy se levanta de su sitio y sale de la biblioteca en dirección al baño. Cuando entra allí, saca su móvil del bolsillo y busca una canción que la anime. Encuentra una de Maldita Nerea que la gusta mucho.

Al salir del baño, se encuentra la amiga de Andrés, que la saluda por educación, pero sin muchas ganas.

-¿Te puedo preguntar una cosa?

-Claro que sí.

-¿Qué sientes hacia Andrés?

-Pues… cariño, ¿por qué?

-Por nada, olvídalo.

Salen juntas del baño y se quedan juntas a tomar un café. Para tomar un poco el aire, salen a la calle y se sientan en las escaleras.

Ninguna de las dos habla. A pesar del silencio, Sandy se encuentra cómoda. No quiere hablar demasiado, ya que no sabe con quién está hablando.

Sandy es la primera en levantarse de allí. Sale disparada en dirección a seguir estudiando un rato más.

Entra a la biblioteca y se topa con Andrés, que la pregunta dónde ha estado, que estaba a punto de salir a buscarla.

-He salido al baño y luego he estado afuera con la chica que ha venido contigo. Muy guapa, por cierto.

-Gracias. Sandy, te noto nerviosa. No te preocupes por nada. Es Carolina, mi hermana.

-¿Q-qué? ¿De veras?

-Sí, ¿quién pensabas que era?

-N-no, nada. Cosas mías.

Sandy se sienta en su sitio y se coloca en la misma postura que estaba antes de levantarse, ya que está cómoda de esa manera.

No se concentra demasiado. Después de saber que la chica con la que Andrés ha venido a la biblioteca y con la que sale en la foto de WhatsApp no es otra que su hermana. “No sé cómo he podido llegar a ser tan estúpida” –piensa Sandy mientras garabatea alguna palabra en la hoja de sucio.

A las 12.30 de la mañana, Sandy recoge sus cosas con intención de marcharse. Cuando se levanta de la silla, Andrés la agarra del brazo para que vuelva a sentarse.

-¿Qué te pasa? Te conozco lo suficiente y sé que, desde que hemos hablado antes, tú no estás concentrada.

-Andrés, no me pasa nada, en serio.

-No cuela, Sandy. Tus ojos me dicen que te mueres por decirme algo que no sabes cómo expresar.

-Piensa lo que quieras, pero ni me pasa nada ni tengo nada que contarte.

-¿Ni que te mueres por mí?

La chica se queda tiesa. No sabe dónde meterse. La hermana de Andrés se levanta de la silla y se marcha para dejarles a solas.

Sandy la sigue con la mirada y trata de evitar cruzar una mirada con el chico, que juguetea entrelazando su mano con la de la chica.

Andrés no sabe cómo convencer a Sandy para que se quede un rato más. Le gustaría contarle sus sentimientos, pero no se atreve. La razón es que ha estado hablando con su hermana y le ha confesado lo que han hablado en el baño.

Sandy consigue zafarse de los brazos de su amigo y se marcha de la biblioteca. Se pone los cascos y pone la música al volumen más alto que su teléfono la permite. Cruza el semáforo antes de que el muñequito se ponga rojo y camina por los soportales.

Se sienta en un portal para leer el mensaje que acaba de recibir. Es de Andrés. En él, la pide que vuelva a la facultad, que tiene que hablar con ella.

-Si quieres, nos vemos a la tarde. Voy con prisa.

-Sandy, vuelve, por favor.

-No es buena idea. Chao.

La chica guarda el teléfono en el bolsillo y camina en dirección a su casa. Las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas cuando suena “Sentado en el banco”, de Auryn.

Gracias a esa canción comenzó a darse cuenta de que sentía por Andrés cosas que no había sentido jamás por nadie.

Al llegar a su casa, descubre una carta en el felpudo. Se agacha a cogerla y, tras abrir el sobre, reconoce la letra de Andrés.

Entra en casa, posa la mochila y lee tranquilamente la carta. En ella, el chico muestra sus sentimientos. Se desahoga diciéndola que es bastante probable que se vaya con una beca Erasmus a Dublín y que, si se marcha, no quiere perder el contacto con ella, ya que se va solo y necesitará su compañía, aunque sea en la distancia.

Nerviosa, Sandy coge el teléfono y busca el teléfono de Andrés entre sus contactos. Duda si llamarle o no, aunque no la da tiempo. Él se ha adelantado a sus pensamientos y es quién está llamando. Espera unos segundos a responder la llamada.

-¿Se te ha olvidado añadir algo a la carta?

-Veo que ya la has leído, Sandy.

-Sí, la he leído. ¿Estás seguro de lo que allí has plasmado?

-S-sí.

-Bueno, decirte que yo también siento cosas por ti, pero pienso que ahora no es el mejor momento para poder empezar algo, ¿no crees?

-Comprendo tu postura, pero estaremos separados hasta Navidades. Durante esas vacaciones, estaremos juntos y…

-Andrés, espera. Ambos lo pasaremos mal estemos juntos o no.

-¿Me rechazas?

-No es rechazarte, es esperar al momento adecuado.

Sandy se echa a llorar y finaliza la llamada. Ahora que sabe que Andrés siente lo mismo por ella, tiene miedo. Miedo de empezar a tener una relación y que la distancia haga que se estropee al poco de comenzar.

Come tranquilamente y se tumba un rato en el sofá con el ordenador encima de sus piernas. Mira sus redes sociales y no encuentra nada interesante, por lo que decide ponerse a traducir alguna de sus canciones favoritas en inglés.

Sobre las 5 de la tarde, apaga el ordenador y la televisión y se baja al centro a mirar alguna tienda de ropa. La primera a la que entra es a Pull&Bear. Allí, se encuentra de morros con Andrés.

Ella baja la cabeza para no mostrarse ruborizada.

-¿Por qué te escondes de mí?

-No me escondo.

-Venga, va, vamos a tomar algo y me cuentas por qué colgaste la llamada este mediodía.

-N-no es buena idea.

Andrés consigue convencer a la chica, a la que mira a la cara y agarra por la cintura. De camino a una cafetería cercana, los dos amigos charlan de las recuperaciones que tienen a la vuelta de la esquina. Sandy evita el tema “Erasmus”, ya que no quiere derramar alguna lágrima delante del chico, a pesar de la confianza existente entre ambos.

Se sientan en una mesa situada en la calle y piden algo para beber. Sandy está nerviosa. Saber que está sentada frente al chico que daría su vida por ella la hace no saber qué hacer ni qué decir.

-Nena, te noto ausente.

-Lo estoy. Pero no te preocupes por nada.

-Claro que me preocupo. ¿Por qué no iba a hacerlo? Eres la persona que siempre está en mis pensamientos, con la que me gustaría compartir mi vida. Eres lo que siempre soñé y que, sin quererlo, encontré.

-Muy bonito, Andrés, pero yo tengo miedo. Si ocurre algo entre nosotros, tiene que ser perfecto.

-Puede que, a vista de los demás, no parezca perfecto, pero, si nos queremos, todo saldrá bien, a nuestro gusto.

Andrés se levanta de la silla y se pone al lado de la chica. Agarra la cara de la chica y besa suavemente sus labios. Ella corresponde al beso, que se ve interrumpido por la llegada de las bebidas.

Sandy se ruboriza y vuelve la cara. Está feliz con “el beso”, ya que llevaba mucho tiempo soñando con ese momento.

Pasan tranquilamente la tarde y caminan juntos por las céntricas calles de la ciudad. Van agarrados de la mano, sin miedo a que les puedan ver. Andrés tiene miedo, pero no se lo muestra a la chica.

-Andrés, ¿puedo preguntarte algo?

-Claro que sí.

-Después de lo que hoy ha pasado entre nosotros, ¿cómo podemos considerarnos?

-Pues… si tú quieres, podemos probar a comenzar una relación de pareja. ¿Te hace?

La chica decide responder plantando un beso en los labios al chico.

Allí, en mitad de la calle, se sienten solos, como si nadie más caminase junto a ellos.

Ambos son jóvenes, y se arriesgan a ser felices el uno junto al otro, a pesar del miedo a que todo salga mal.

Anuncios

Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
Esta entrada fue publicada en Pequeñas cosas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s