Hablando de la sociedad

Aquí os dejo una de las entradas de las que os hablé ayer por facebook. Se trata de una pequeña reflexión sobre la sociedad actual y de cómo se puede llegar a “aislar” a alguien por, simplemente, no compartir los mismos gustos que la gran mayoría de la gente. Bueno, no me enrollo más y, si os apetece, leerla

Vivimos en un mundo en el que las prisas y las nuevas tecnologías nos hacen aislarnos del resto del mundo. Ir en el autobús con la música sonando alta, en silencio, con la mente puesta en un concierto, en una cita con alguien que, quizás, no volverás a ver nunca, en querer hacer cosas que no tienen nada que ver con lo que estás haciendo en ese instante.

Hay que pararse a pensar, darse cuenta de que se están perdiendo las charlas cara a cara, de que nos estamos volviendo robots controlados por una sociedad que solo sabe seguir modas.

Buscando en blogs de internet, puedo darme cuenta de que la gente no hace cosas por el beneficio personal que les reporta, sino que lo hacen por, como alegan muchos, “encajar en el mundo que les rodea”. La mayoría asegura que, si no siguen las modas, se quedan de lado en una sociedad en la que se les considera una oveja negra por ser diferente.

De pronto, puedes encontrarte en un lugar en el que te llaman raro por seguir tus propias normas, por ser diferente al resto, pero, ojo, ser diferente no significa ser peor. Para mi gusto, no seguir las modas que sigue todo el mundo se llama tener personalidad. Sí, eso que le falta a mucha gente, porque parece que la sociedad en general está cortada por el mismo patrón.

No hay día que no entre a mis cuentas en redes sociales y vea comentarios de ciertos programas de televisión que me causan cierto respeto, por la sencilla razón de que no me gusta ver esos realities en los que la chulería, la prepotencia y la poca educación son las que predominan. Y claro, no tengas lo que hay que tener para criticar esos programas, porque toda la gente que lo ve a diario viene a por ti a decirte que no tienes derecho a opinar de esa manera, porque es lo mejor del mundo y porque, simplemente, por no verlo, ya dejas de ser una persona molona.

¿Pasa algo porque no me gusten esos programas o porque opine sobre ellos? Pues no, por la sencilla razón de que tengo derecho a opinar sobre cualquier cosa. Para algo existe la libertad de expresión.

Lo que tengo claro es que no voy a dejar de opinar porque a la gente no le parezca bien. Prefiero destacar siendo yo misma, y adaptando las modas a mi forma de ser, a ser “igual” que el resto de los mortales.

“Figura repetida no completa la colección”. Por eso mismo, he decidido no seguir ciertos pasos de los demás, no porque no me gusten, sino porque no me siento identificada con lo que ahí se muestra.

Reconozco que hace varios años, ciertas actitudes conformistas de la gente no existían o no se mostraban de la misma manera que ahora. Hoy es el día en el que se muestra que lo mejor es lo que más funciona. Pues yo no pienso así. En ocasiones, hay “modelos” que no son tan conocidos, pero que hacen que las personas que lo siguen tengan más madurez y sus ideas estén más claras.

Ojo, que no estoy diciendo que esa parte de la sociedad que sigue ciegamente esas actitudes no tenga dos dedos de frente, pero la mayoría de las personas que lo siguen son personas a las que les molesta que sean vistos como gente sin sentido.

Que vale, que hay mucha gente que cumple este prototipo, pero eso no significa que todos sean igual. Puede parecer que es lo que quiero mostrar, pero esto no es así.

Yo me considero de ese tipo de gente que tiene otra manera de pensar, pero que respeta lo que el resto del mundo hace. Sí, lo respeto, pero no lo comparto. No comparto que haya personas que critiquen que no puedan ver ciertos programas televisivos porque una noticia trascendente para la historia de España les cambie su rutina televisiva.

En el caso del día en el que se anunció la abdicación de Juan Carlos I, leí varios mensajes en Twitter en los que se veía mal que, por “culpa” de la abdicación, no se pudiesen ver ciertos programas. No es que odie a las personas que lo han puesto, lo que me da rabia, y mucha, es que esa gente tenga que insultar a una persona por no poder ver un programa que te gusta.

Sé que, si estás acostumbrado a hacer algo a diario, te molesta que te cambien la rutina, pero, por un día que pase, creo que no deberías verlo tan mal. Igual mi postura no es la correcta, pero mi forma de ver las cosas es que todo es malo en exceso.

Me explico, puede que hacer absolutamente todos los días lo mismo acabe siendo pesado, pero nunca viene mal saltarse las normas, aunque sea por un momento.

 

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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