Caprichos y Secretos de la infancia. Capítulo 17

Planes

Nos pasamos algo más de media hora recordando anécdotas de nuestra amistad. Las risas no faltan, ya que pasamos muchos ratos divertidos, sobre todo cuando organizábamos fiestas de pijamas en su casa, cuando sus padres no estaban presentes. Sonreímos al recordar que fuimos importantes en la vida del otro. Reconozco que para mí, Pepe fue algo más que mi mejor amigo, fue como mi hermano, no de sangre, pero le tuve a mi lado en todo momento. A él podía contarle cosas que no me atrevía a comentárselas a mi hermana.

Después de recordar muchas de las anécdotas que nos pasaron desde que nos conocimos, decidimos ir a dar una vuelta por la zona con la única intención de ir a tomar unas cañas a una de las varias cafeterías que hay cerca de mi casa.

Durante el trayecto, me cuenta que, durante unos meses, estuvo saliendo con una chica bastante guapa, solo que la dejó porque no dejaba de pensar en mí y en todo lo que había pasado entre nosotros. Le pregunto sobre el significado de lo último que ha dicho.

-Dentro de que ella me inspiraba confianza, no me inspiraba lo suficiente. A su lado, no me sentía tan seguro como me sentía contigo.

-Los errores que cometimos nos hicieron desconfiar el uno del otro.

-Errores de los cuales me arrepiento, y bastante.

Durante nuestro rato en la cafetería, vemos entrar a mi íntimo amigo Rodrigo, acompañado por Martina y Ángel, los cuales van demasiado felices. Trato de no molestarme tras ver la escena, la cual es bastante extraña, porque no estoy acostumbrada a ver a Rodrigo y a Ángel juntos, y de buen rollo, aunque lo que más raro se me hace es que Ángel y Martina estén juntos sin que las chispas salten entre ellos.

Pepe reconoce a Ángel y se levanta a saludarle. Me pongo a juguetear con el móvil. Mientras Pepe y Ángel hablan, Martina se acerca a mi mesa a pedirme que deje de hablar con Ángel.

-¿A qué fin quieres que lo haga?

-Porque le quiero y, además, me ha prometido amor eterno.

-Si eso es cierto, que me lo diga él. No me fío mucho de tus palabras.

No podemos hablar mucho más, ya que Pepe propone tomar algo todos juntos. Ángel se sienta a mi lado. Escribo un mensaje en el móvil para pedirle explicaciones de lo que Martina me ha comentado. Le doy una patada floja por debajo de la mesa para que me haga caso. El mensaje pone lo siguiente: “¿Es verdad que has prometido a Martina amor eterno?” La cara que se le queda a Ángel es curiosa. Me mira y me comenta que no la haga caso, que sus palabras no tienen nada de cierto. Dice que lo único que la pasa es que está bastante celosa de que nos llevemos muy bien. Trato de asimilarlo lo mejor posible, aunque me dan ganas de pedirla que deje en paz a Ángel, que no quiere saber nada de ella. Me contengo porque no quiero que me tome por una niñata que se ha enamorado de la misma persona que ella.

Al cabo de un rato, nos despedimos y nos vamos para casa y, al llegar, Pepe se acomoda en el sofá. Me pregunta por cómo me va en el tema de amores. Durante varios segundos, no sé qué contestarle, ya que no me atrevo a decirle que me ilusioné con su amistad y que, cuando me di cuenta de que le veía como algo más que a un amigo, cometí el error de decirle que le odiaba en un estado de embriaguez.

-Creo que, por la cara que has puesto, el amor no ha llamado a tu puerta y, si lo ha hecho, esa persona te salió rana.

-Razón no te falta, ya que, cuando me empecé a ilusionar con la amistad que tenía con una persona, éste dejó de dar señales de vida cuando, por error, solté un comentario que fastidió la relación que habíamos construido juntos.

-¿Cómo? ¿Te enamoraste de mí?

-Más que enamorarme, me ilusioné demasiado pensando que podíamos ser algo más que amigos.

Nada más decirle eso, la expresión de su cara cambia. Reconoce que, ni en sus sueños más lejanos, podía pensar que mis sentimientos eran más grandes de lo que yo le mostraba. Me pregunta por qué no me había atrevido a decirle que quería algo más serio con él, ya que podía haber intentado hacerme feliz. Mi respuesta consigue dejarle helado, puesto que le comento que tuve miedo de confesarle mis sentimientos, ya que éstos podían haber conseguido que él se alejase de mí.

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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