Caprichos y Secretos de la Infancia. Capítulo 13

Odios.

Estamos dando una vuelta por la zona mientras nos damos un beso en cada esquina. Pensamos entrar en un bar, pero me arrepiento al momento de pensarlo. Lo hago por la sencilla razón de que descubro a Rodrigo apoyado en la barra en compañía de una bella mujer.

-Ángel, es mejor que vayamos a otro bar. Parece que en éste hay mucha gente.

-Vale, como quieras. ¿Vamos al de enfrente?

-Buena idea, allí todavía no he entrado.

Él me mira extrañado y le cuento que el sábado por la tarde había estado por la zona tomando algo con mi hermana. Nos miramos y sonreímos a la vez. “Bonita sonrisa” –pienso mientras le agarro de la mano.

Supongo que, en su fuero interno, considera que soy su novia, a pesar de que, oficialmente, somos compañeros de curro. Cuando entramos en el bar, nos sentamos en una mesa a esperar a que nos atiendan.

-Tengo curiosidad sobre un tema, ¿puedo preguntar?

-Me he dado cuenta de que eres una chica muy curiosa. ¿Qué tipo de dudas son las que te asaltan?

-Me gustaría saber, si no te importa contarlo, el motivo del odio que Rodrigo y tú os profesáis.

-Es una historia un tanto larga –comenta con un poco de enfado.

-Si quieres contarlo, tenemos tiempo, hoy duermes en casa.

El motivo de ese odio es que, varios años atrás, Rodrigo y Ángel se habían visto envueltos en una pelea por culpa de una chica. Se empieza a poner un poco triste, y le acaricio la cara para que se tranquilice. Le aseguro que su secreto está muy bien guardado y que no le voy a recriminar nada de lo que, en su día haya podido hacer. Consigo sacarle una sonrisa sincera, porque sé que mi presencia le hace feliz.

-Con el tiempo, me he dado cuenta de que cometí un error dejando escapar a esa chica. Pensar que puede ser feliz sin mí, me duele. Aunque hoy es el día en el que sigo pensando que me odia por lo mal que se lo hice pasar cuando lo dejamos.

-Escúchame, no quiero que borres esa sonrisa de tu cara. Si lo dejasteis, vuestros motivos tendríais. Espero que no te ofenda lo que te quiero decir, pero, ¿cómo se llamaba esa chica?

De sus ojos, brota una lágrima. Empiezo a sentirme mal por haberle hecho esa pregunta y comenta que no he de preocuparme por nada. Se seca las lágrimas y me dice que le recuerdo bastante a esa chica.

Con ese comentario consigo sonrojarme un poco. La película de que esa chica a la que Ángel dejó escapar es mi hermana vuelve a pasar por mi cabeza, pero trato de desechar la idea.

-Sé que mi hermana y tú os conocéis. ¿De qué?

-¿Cómo sabes que nos conocemos?

-El otro día, Ceci vio la foto que me mandaste y me preguntó.

Ángel empieza a sonrojarse. Me comenta que no le apetece demasiado hablar de mi hermana, puesto que no tiene demasiadas ganas de seguir removiendo el pasado. Sonrío y salimos del bar con intención de volver a casa.

Cuando llegamos a casa, me cambio de ropa y nos colocamos en el sofá para ver un rato la tele. Disimuladamente, voy acercándome a él. Empiezo a tiritar un poco de frío y, como Ángel se da cuenta, pasa su brazo por encima de mi hombro para que me acurruque a su lado y así poder entrar en calor.

-No hay nada interesante para ver en la tele –comento cansada.

-Yo pienso que hay algo interesante y, a la vez, bonito.

-¿Ah, sí? Sorpréndeme.

-Las cosas que, en una semana, hemos hecho y vivido juntos.

Al cabo de un rato, me levanto del sofá para coger el portátil y fisgar un rato el blog de Rodrigo. Me enfado con su última entrada, pero, para que Ángel no se dé cuenta de mis reacciones, disimulo mi enfado. Como cada día que leo su blog, pongo un comentario con un nombre falso. Trato de disimular que escribo, no me apetece que Ángel se levante del sofá para fisgar lo que hago.

En vista de que Rodrigo no contesta al comentario, apago el ordenador y voy en dirección al sofá para proponer a Ángel que se venga a la cama conmigo.

-¿De verdad quieres que durmamos juntos?

-Sí. Había pensado que durmieses en el sofá, pero prefiero que duermas a mi lado, sé que estaré más protegida si te tengo cerca.

-Mira que eres pelota, Emma. Tu piso, tus normas. Y yo, encantado de que durmamos juntos.

Nos vamos a la cama y, según Ángel se mete a la cama, me abrazo a él. Le doy un beso y siento su respiración cerca de la mía.

En mi cabeza, siguen preguntas que no sé cómo responder. ¿Quién o qué había causado la pelea entre Ángel y Rodrigo? Lo único que sé es que la ex de Ángel tuvo algo que ver. ¿Qué les hizo pelearse: celos de Rodrigo porque Ángel hacía feliz a la chica, o defensa de Ángel hacia su chica?

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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