Caprichos y Secretos de la Infancia. Capítulo 8.

Decisiones confusas

Estoy un rato más con la carta en la mano. De repente, oigo un fuerte ruido en la puerta. Me asusto y permanezco sentada en el sofá.

Miro por la ventana y veo que el coche de Rodrigo sigue ahí, aparcado en el mismo sitio de por la noche. Me llega un mensaje al móvil. Es de Ángel: “Por favor, olvídate de Rodrigo. No soporta nuestra amistad”.

Poso el móvil sobre la mesa y empiezo a llorar de rabia. En mí hay algo que me hace estar cerca de Rodrigo. En ese instante, suena el timbre de mi casa y me decido a mirar a ver quién es, para descubrir que es Ángel. Le abro y observo que su cara muestra signos evidentes de que ha estado llorando.

-¿Qué te ha pasado?

-No soporto estar lejos de ti después de lo que ha pasado anoche.

-Escucha. Creo que es mejor que olvidemos lo que ha pasado.

-¿Y tener que verte a diario sabiendo que me has rechazado?

Con la misma, nos damos un beso y, tras acabar, le pregunto de nuevo sobre el chico que sale con él en la foto. Huye de la pregunta alegando que, de momento, no le apetece contar nada. No entiendo el porqué de su negativa ante mi pregunta, pero no estoy de humor para insistir.

Al poco rato, se va a su casa y le despido desde la ventana. Descubro que el coche de Rodrigo ha desaparecido. ¿Cuándo se ha ido? ¿Antes o después de la llegada de Ángel?

Durante la mañana, decido dedicarme a pegar en la pared todas las fotos que estuvo mirando Rodrigo.

Vuelve a sonar mi móvil y me asusto. Es Rodrigo.

-Hola Emma. ¿Puedo hacerte una propuesta?

-¿Propuesta? ¿Sobre qué?

-Vas a tener que decidirte por dos cosas, bueno, mejor dicho, por dos personas.

-Desembucha.

-Tu relación con Ángel o tu amistad conmigo.

-¿Se puede saber a dónde quieres llegar? Sabes que Ángel y yo nos llevamos muy bien, pero no hay nada más entre nosotros.

-Estoy convencido que si te decides por mí, hará cualquier cosa para engatusarte y ponerte en mi contra.

-No pienso decidirme por ninguno de los dos, y lo sabes.

Y le cuelgo.

Tras mi conversación con Rodrigo, decido mandar un mensaje a Cecilia para que venga a verme por la tarde. De nuevo, empiezo a llorar. Me llama para comentarme que no puede venir a verme, que se encuentra de fin de semana con unos “amigos” y no puede dejarlos tirados.

Me preparo y me voy a dar una vuelta porque no quiero permanecer encerrada en casa, ya que, si me quedo allí, me voy a comer la cabeza pensando en el susurro de Rodrigo y en el beso de Ángel. Mientras camino ensimismada, pensando en mis cosas, una dulce voz femenina me pregunta al oído: “¿Te creías que iba a dejarte tirada sabiendo que no estás bien?”

Esa voz es de mi hermana. ¿Me ha mentido con lo del fin de semana? Ella no es de mentirme, pero pienso que eso lo ha dicho para darme una sorpresa.

Su presencia me ha hecho mucha ilusión, porque, aun sabiendo que nunca me ha fallado, su ausencia se echa bastante de menos.

-¿Pensabas que no aparecería? –pregunta sonriente.

-¡Cecilia! –exclamo mientras la doy un abrazo-. Por un momento, he tenido la certeza de que iba a estar sola.

-Me creo que tienes novedades. Y de las gordas. Si es así, ya me estás contando todo.

Mientras caminamos por la zona, decido contarla, de manera detallada, todas las cosas que han pasado a lo largo de mi primera semana en la oficina y se queda más sorprendida que yo al verla. Tarda unos segundos en asimilar todo lo que la he contado.

-¿Me estás vacilando? Es increíble el ultimátum de ese tal Rodrigo, y eso que todavía no te conoce. Si te conociese bastante bien, no quiero imaginarme lo que sería capaz de hacer.

-Ceci, es mi jefe y sabes tan bien como yo que, en ocasiones, tendré que ceder a sus chantajes. Pero sabes que en el tema de las relaciones, de amistad o de amor, no pienso aceptar ninguno, ya sea de mi jefe o de otro compañero.

-Creo que te vendría bien echarte un novio o, por lo menos, alegrarte el cuerpo.

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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2 respuestas a Caprichos y Secretos de la Infancia. Capítulo 8.

  1. Uuuuuf, darse una alegría con un jefe solo puede traer problemas en el futuro… Ceci está muy equivocada 😉

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