Prometo no Olvidarme de Ti. Capítulo 42

Ya ha pasado todo lo malo que podía pasarnos. Tú te has ido, no sé la razón de tu marcha, pero te has ido. Me has dejado sola, sin poder tener más conversaciones contigo.

Recuerdo la conversación que tuvimos anoche, nuestra última conversación. No entendía por qué me pedías fuerzas, fuerzas para, según tú, seguir adelante. Ahora ya lo entiendo, te has ido para no volver.

-Elena, aunque me digas que no, voy a pedirte una cosa. Sé fuerte pase lo que pase. ¿Lo entiendes?

-No del todo, pero intento hacerlo, solo que no comprendo tus palabras.

-El futuro es incierto… -tu voz se va apagando-. ¡Hasta mañana!

Pido al cielo una y mil veces que vuelvas a mi lado, que no me abandones así. David pasa su brazo por encima de mi hombro y apoyo mi cabeza en él.

Intento quedarme con lo bueno de estos días, ya que, durante estos días, he sido feliz a tu lado. Estos días nos han servido para darnos cuenta de que nuestro cariño era sincero.

-Elena, sabes que Dani quiere que seas fuerte y te recuperes cuanto antes, ¿no?

-Es lo último que me pidió anoche.

-Pues ya sabes. Todos tenemos que salir de esta, es cierto, pero no te quedes con esta imagen en la cabeza. Has de quedarte con lo mejor. Has estado a su lado, has disfrutado de su presencia y, sobre todo, has sido feliz.

No puedo evitar que una lágrima caiga por mi mejilla. Jaime y Sandra se unen a nosotros, destrozados por la pena, para intentar que mis llantos vayan, poco a poco, apagándose.

Daniela se queda a un lado, sin querer saber nada de nosotros, hasta que Jaime la pide que se una al abrazo del grupo. Se acerca con cara de furia.

-Todo esto es culpa tuya, si no hubieses venido, nada de esto habría pasado –me recrimina según llega.

-Daniela, no seas dura –comenta Jaime-. Habría pasado igual, y lo sabes.

-Di que sí, ponte de su parte. Total, como yo no lo estoy pasando mal.

-Todos lo estamos pasando mal –dice David-. Además, si a ti te hubiese pasado lo mismo que a ella, estarías peor, porque nada más levantarte e ir a su habitación, te habrías encontrado con la estampa.

Con la misma, me voy alejando del grupo con la intención de estar sola. Sandra viene detrás de mí, puesto que no quiere dejarme sola. Me pide que no haga caso a lo que dice Daniela, que es presa de la pena que a todos nos acecha.

Llego a casa con la intención de dar las gracias a los padres de Dani por su hospitalidad. La madre de Dani me pide que me lleve una pequeña cajita en la cual Dani guardaba todos los secretos que había entre nosotros desde que nos conocimos en el campamento. Entro en su habitación, cojo su “cajita de recuerdos”, voy a mi habitación, guardo mis cosas en la maleta y me dispongo a salir de allí, no sin antes volver a echar un vistazo para comprobar que no se me olvida nada. Me despido de ellos con dos amables besos.

Me reúno en el portal con el grupo y, acompañados por Mari Carmen en la furgoneta de los padres de Dani, nos dirigimos hacia la estación de autobuses para coger un autobús que nos lleve de vuelta a Santander. No me despego del móvil en ningún momento. Sigo teniendo la esperanza de que volverás a volver a llamarme para sacarme una sonrisa.

Ya en el autobús, Sandra y Jaime se ponen juntos, Daniela se sienta sola detrás de ellos y se pone a escuchar música para relajarse un rato, y David y yo nos ponemos en los asientos de al lado de Sandra y Jaime.

-Venga, apóyate en mí. Necesitas descansar -comenta David.

-Gracias. Tienes razón, he de descansar. Han pasado muchas cosas, emociones que, aparte de minarme la moral, han podido con mi energía.

-Venga, échate una cabezada.

Me apoyo en David y pasa su mano por mi hombro. Tras soltar alguna lágrima, consigo quedarme dormida.

Al fin vuelves a mi lado, me dices que me quieres. Me prometes estar siempre a mi lado, pase lo que pase, ya que me convences de que, por muy lejos que se encuentren nuestros cuerpos, nuestros corazones permanecerán siempre unidos. “Recuerda que siempre serás mi niña, que pensaré en ti por encima de todas las cosas y, sobre todo, recuerda que prometo no olvidarme de ti” es lo único que logro entenderte.

Me despierto sobresaltada. Recuerdo que estoy en el autobús de vuelta a Santander. Miro hacia arriba y recuerdo que estoy apoyada en David. Me acomodo en el asiento con la intención de hablar un rato con David.

-David, nada volverá a ser como antes.

-Lo sé.

-No creo que vuelva a encontrar a nadie que me haga sentir como me sentía a su lado.

-Lo sé.

-¿Y qué es lo que no sabes? Porque tu actitud no me ayuda.

-Lo único que no sé es cómo voy a hacer para que seas feliz.

-David, tío, no te entiendo.

Apoyo mi cabeza en el respaldo y trato de entender lo que David acaba de decirme. Hay algo que me hace sospechar que Dani era consciente de lo que iba a suceder, pero es una duda que ya no podré responder, aunque, igual, en la cajita que me he llevado igual consigo alguna respuesta a todas mis dudas sobre la cantidad de cosas que han pasado.

Llegamos a Santander y Sandra pregunta si podemos quedar al día siguiente. Yo comento que me apetece pasar el día sola, conociendo los secretos que Dani guardaba en la cajita de metal.

-Elena, mañana es el último día que podemos quedar todos –comenta David-. Lo de la cajita puedes hacerlo en otro momento.

-Vale, me has convencido. Si puedo mirarlo mañana por la mañana, lo hago. Y si no, ya lo miraré en otro momento.

-Pues entonces, a la misma hora y en el mismo lugar que siempre, ¿no?

Todos asentimos y nos vamos cada uno para nuestra casa. Al poco de llegar a mi casa, aparecen mis padres en mi habitación para interesarse sobre mi estado de ánimo. Comento que estoy destrozada y que me gustaría estar sola. Salen de mi habitación y saco la cajita, la cual me va a dar más de una sorpresa. Nada más abrirla, veo que hay una foto nuestra que fue hecha por David durante la última noche del campamento. La doy la vuelta y él mismo puso su propio título: “Lo mejor de mi vida eres tú”. El título de la foto consigue emocionarme y recordar que quiere que sea fuerte.

Debajo de la foto hay una carta en la que Dani escribió unos días antes de ir a su casa:

“Elena, mi niña bonita.

Si estás leyendo esto, es porque ya me he marchado para no volver. Debes saber que quiero que, a pesar del dolor que pueda causarte, no voy a separarme de tu lado, estés donde estés, y hagas lo que hagas. Has de prometerme que serás fuerte y te apoyarás en el grupo para salir adelante. Prométeme que darás una oportunidad a Jaime, es buen chico y querrá, al igual que yo, que salgas adelante y seas feliz como lo has sido conmigo. No sé si ya te lo habrá dicho, pero te quiere, no cómo te quiero yo, pero de una manera muy especial. Sé que es duro perder a una persona a la que quieres, pero sé que lo superarás. A tu lado hay gente que te quiere, a su manera, pero te quiere. Te pido por favor que des también una oportunidad a Daniela, no hay cosa que me haría más feliz.

Te quiere con muchísimas ganas, Dani”

Nada más terminar de leer la carta, me apoyo en la ventana de mi habitación y miro al cielo. Sé que en alguna de las estrellas visibles desde mi habitación estás tú, protegiéndome de todo y ayudando a que sea feliz.

Me echo a llorar y decido irme a la cama y seguir mirando la caja en otro momento.

Al día siguiente, Jaime me manda un mensaje comentándome que ha quedado con el resto del grupo para ir al cine. Le respondo diciendo que no me apetece salir y, al cabo de un rato, David me llama y me dice que sí, que vaya con ellos, que me vendrá bien airearme un rato. Decido darle la razón, a pesar de que no tengo muchas ganas.

Nada más llegar a la parada, Jaime viene a mi lado y me da un abrazo.

-¿Qué tal has descansado?

-No muy bien que digamos. He tenido pesadillas.

-Estoy convencido de que saldrás adelante. Todos vamos a estar a tu lado.

-Sé que me vais a apoyar, pero la seguridad que me daba hablar con Dani, no me la podéis dar ninguno de vosotros.

El siguiente en llegar es David, que me da un abrazo y me pide que alegre mi cara, que no me queda nada bien estar triste. Trato de sonreír, pero me doy por vencida, porque es algo que no es tan fácil.

Sandra es la última en llegar y comenta que Daniela no puede venir, que la han surgido otros planes. “Me lo suponía, es una excusa para no verme, para no tener que recordar que yo he conseguido ser feliz a su lado”.

Pasamos la tarde juntos y todos hacen el esfuerzo de sacarme una sonrisa, sonrisa que se niega a aparecer.

-Helen, no soporto que estés triste. Piensa que Dani está aquí con nosotros, echándose unas risas. ¿Piensas que él permitiría que no tuviese una sonrisa en tu cara?

-Por favor, David, no me le nombres. Oír su nombre hace que me ponga peor.

-David, Elena tiene razón –comenta Sandra-. Intentar nombrarle lo menos posible, yo también lo paso mal.

-Sí, tenéis razón.

Tras salir de la sala del cine, vamos hasta la parada del autobús con la intención de volver a casa. Charlamos un rato de todo lo vivido juntos. Aunque no le nombramos, no podemos evitar incluirle en todo lo que recordamos.

Todos nos bajamos en la misma parada, en la del Ayuntamiento y, a modo de despedida, nos damos un abrazo conjunto. De pronto, oímos que alguien llama a Sandra. Todos nos giramos y vemos que es Daniela. Viene corriendo hacia nosotros y se junta al abrazo.

Nos separamos y se acerca a mí. Me da un abrazo y decido que lo mejor es aceptar su abrazo y rodearla con mis brazos.

-Helen. Siento mi comportamiento durante todo este tiempo. Me molestaba que Dani no me correspondiese como yo quería, pero me he dado cuenta, tras mucho pensar, que lo mejor era dejaros el camino libre.

-No pasa nada, Daniela. Sé que Dani desearía que nos llevásemos bien y, por mi parte, voy a hacer lo que haga falta porque seamos buenas amigas.

Nos damos otro abrazo, y el resto del grupo se nos une. A pesar de todo, Daniela no era del todo consciente de lo que hacía y, a partir de ahora, sé que nos llevaremos lo mejor posible.

 

Y hasta aquí “Prometo no Olvidarme de Ti”, mi primera novela. Espero que os haya gustado y que hayáis disfrutado con ella. Puede que no os esperaseis el final, pero bueno, creo que un buen escritor es el que sabe sorprender a sus lectores.

Comentaros que, a partir de la semana que viene, empezaré a publicar “Caprichos y secretos de la infancia”, cuyo primer capítulo ya está subido. Para los rezagados, le tenéis en la categoría con el mismo nombre de la novela. Muchas gracias a todas esas personas que seguís este blog.

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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2 respuestas a Prometo no Olvidarme de Ti. Capítulo 42

  1. Bueno, mi niña, pues ya está, ya tienes tu primera novela… ¡Ahora a por la segunda! ¿A que no ha sido tan difícil? 😉

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