Prometo no Olvidarme de Ti. Capítulo 39

Me dice que sí, que tiene ganas de estar más tiempo a solas conmigo. Nos despedimos de los padres y, tras salir por la puerta, me comenta que estoy preciosa, que el vestido que llevo es muy bonito, y me sienta de maravilla.

-Ya no me sorprende tu opinión, te encanta todo lo que llevo.

-Que sepas que me encantas hasta con un saco de patatas.

-¿Podrías explicarme por qué eres tan sumamente adorable?

-¡Muy graciosa! Pero, ya que estamos, ¿me explicarás por qué eres tan agradable y cariñosa conmigo?

-Si te empeñas, te lo explico.

Al cabo de un rato de estar dando una vuelta, nos paramos en un bar a tomar algo. El camarero, según nos ve sentarnos, se acerca a preguntarnos lo que queremos. Pedimos unas coca-colas y un pincho de tortilla cada uno. Le miro un poco extrañada, porque el pincho de tortilla no estaba en los planes. Cuando se va el camarero, me dice que ha pedido los pinchos de tortilla porque están deliciosos.

-Tú lo que quieres es cebarme de mala manera.

-Para nada. Cuando lo pruebes, me agradecerás habértele pedido.

-¡Qué gracioso!

-Un gracioso que te adora.

-¡Cómo si yo no lo hiciese!

Le doy un abrazo de esos que no se piensan mucho. Como Dani es de esas personas que aprovecha cualquier ocasión para mostrar a la gente que le rodea lo que siente, me da un pequeño beso en el cuello. Comento que no es un buen momento para que me plante besos ahí, pero él, para picarme, me da otro. Me separo para ponerle cara rara y se empieza a reír.

-Eres de lo peor.

-¿Qué he hecho ahora?

-No parar cuando te lo he pedido.

-Me encanta picarte, no sé si te entrará algún día en la cabeza.

-Muy gracioso. Y no sé si sabrás que formas parte de lo mejor de mi vida, aunque no sé si te lo habré dicho alguna vez.

Esta vez es él quién me da un beso de los que dejan sin respiración. En ese instante, nos traen lo que hemos pedido. Soy la primera en probar el pincho de tortilla y, tras Dani ver mi cara, se empieza a reír. Pregunto el motivo de su risa y me comenta que se debe a mi reacción con el pincho de tortilla.

-La verdad es que está bueno.

-Te dije que te iba a gustar, pero, como eres especialista en no hacerme caso nunca, trato de tomarme tus comentarios con humor.

-Estás muy gracioso y, en ocasiones, no lo soporto.

Me da un pequeño manotazo y me suelta un suave “te quiero”. Le doy un beso para mostrarle que yo también le quiero a él.

Seguimos hablando de lo que nos ha cambiado la vida desde que nos conocemos hasta que Dani recibe una llamada de su madre. En ella, su madre le pregunta si nos falta mucho para llegar a casa, ya que quiere prepararnos una cena especial en honor de su invitada. Él comenta que no, que apareceremos por casa en un rato no muy largo.

Con la misma, Dani se dispone a pagar las consumiciones, pero, como le veo las intenciones, me adelanto y soy yo la que decide invitar.

-¿Por qué lo has hecho? Tenía pensado pagar yo.

-Es una manera de agradecer vuestra hospitalidad.

-Sabes que no es necesario.

-Para ti no lo será, pero para mí sí.

Trata de protestar, pero consigo callarle con un beso. Nada más llegar a casa, descubrimos que el padre de Dani está preparando la mesa. Al vernos, comenta que estaban a punto de llamarnos para que no tardásemos mucho en llegar.

Cenamos todos juntos y, durante la cena, Mari Carmen, la madre de Dani, me hace una especie de interrogatorio con respecto a mis gustos. La verdad es que no me realiza ninguna pregunta incómoda. En cierto modo, se me hace extraño, ya que pensé que podía ser peor.

Terminamos de cenar y yo me ofrezco voluntaria para recoger la mesa con Mari Carmen. Ésta acepta encantada, solo que a Dani se le hace un poco extraño, ya que se teme que pueda seguir investigando acerca de sus famosos dolores de cabeza.

-Si te soy sincera –comenta Mari Carmen-, has cambiado la vida de Dani a mejor. Desde el campamento, veo a Dani con una felicidad que nunca había tenido.

-La verdad es que yo también soy feliz cada vez que estoy a su lado. Lo que no sé si podré llevar bien es la distancia que hay entre nosotros.

-Eso no ha de preocuparte, cariño. Dicen que la distancia separa cuerpos, pero nunca corazones.

-La verdad es que la frase tiene toda la razón, pero, no sé, temo que pueda olvidarse de mí.

-Como madre suya que soy, te diré que Dani nunca se olvidará de ti. Jamás se perdonaría hacerte daño. Mi hijo es de los que da mil vueltas a todo cuando una persona de su entorno borra la sonrisa de la cara.

Seguimos hablando un rato más y, cuando terminamos, Dani y yo nos vamos a su habitación a seguir charlando.

Nos tumbamos juntos en su cama y, al poco rato, comenta que se va a tomar algo, porque le empieza a doler la cabeza y, si no se toma nada, va a ser peor.

Me da un beso, y sale de la habitación con una sonrisa en la cara. Durante el rato que estoy sola, tengo la tentación de levantarme a por la caja, solo que no me atrevo a hacerlo, por la sencilla razón de que no sería justo que mis ganas de saber su contenido puedan estropearlo todo.

Al poco rato, Dani vuelve a la habitación. Como me ve demasiado tranquila, me pregunta a qué se debe que no esté haciendo el tonto.

-¿Por quién me tomas?

-Por la mujer más hiperactiva del planeta.

-¡Muy gracioso!

-Te quiero, pequeña.

-Y yo a ti, cariño.

Durante casi una hora, estamos recordando muchas de las anécdotas vividas en el campamento. Nos echamos muchas risas, pero, a la vez, yo termino llorando cuando recuerdo nuestra despedida. Él se ríe un poco cuando eso ocurre y yo, que hago como que me enfado con él por eso, consigo que me dé un abrazo.

Nos tumbamos en su cama y Dani me pide que sea fuerte, que nunca se sabe cuándo será la última vez que estemos juntos.

-No te entiendo.

-Nena, ¿quién nos asegura que mañana estaremos bien? Nadie nos asegura que mañana podamos tener una discusión y que tú no quieras volver a saber nada de mí.

-Sigo sin entenderte. ¿A qué viene esto?

-Que puede que mis dolores de cabeza nunca remitan.

-Tus dolores de cabeza se van a ir para no volver. No quiero que pienses que te puedes ir, porque sé que tú y yo nos vamos a tener en la distancia. Sí, hay mucha entre nosotros, pero seremos capaces de superar todo lo que la vida nos ponga.

-Cariño, el futuro es incierto.

Hago ademán de levantarme de la cama e irme a la mía, pero tú me agarras por la cintura para que no me vaya. Me das un beso y me prometes no volver a sacar el tema, ya que, aunque no lo he reconocido, me molesta hablar de ello. Seguimos hablando un rato y, como el cansancio empieza a hacer mella en mí, decido despedirme de Dani e irme a dormir. Nos damos un beso y, con la misma, salgo de su habitación en dirección de la mía, no sin antes dar las buenas noches a los padres de Dani.

Ya en la cama, sigo dando vueltas a la conversación que acabamos de tener. Puede que yo sea un poco ingenua pensando que los dolores de cabeza de Dani van a remitir, pero he de reconocer que le veo bastante mustio. Puede que, ahora que está mal, vea las cosas de otra manera, que valore más lo que tiene. Pero bueno, reconozco que lo más importante es que, a pesar de haber estado un mes “separados” por la distancia, seguimos siendo felices teniendo a la otra persona con nosotros.

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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2 respuestas a Prometo no Olvidarme de Ti. Capítulo 39

  1. Se te dan genial los diálogos, muy naturales… Y es una de las cosas más complicadas de hacer. Pero bueno, siempre te digo (y no me cansaré) que tienes talento.

    Besotes!!

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