Prometo no Olvidarme de Ti. Capítulo 37

Tras que el socorrista haga el comentario de sus dolores de cabeza, pongo cara de sorpresa y me pregunta a qué ha venido ese comentario.

-No pensaba decírtelo, pero me has pillado.

-Sabes que puedes confiar en mí, no entiendo porqué lo has ocultado.

-Sé que no debía haberlo hecho, pero temo que te enfades.

-Me lo habría tomado mejor si me lo hubieses dicho tú y no me hubiese enterado de tus dolores de cabeza por el socorrista.

Dani comenta que, desde hace unos días, se queja de unos dolores de cabeza que nadie se explica de dónde vienen, puesto que, tras hacer una visita al médico, éste ha dicho que los síntomas que tiene no son síntomas de ninguna enfermedad o trastorno relativamente común.

Me tumbo en la toalla boca abajo y estoy durante un rato ignorando a Dani. Empieza a pasar su mano por mi espalda y, sobresaltada, le pido que pase de mí, que me ha molestado que no haya sido sincero.

-Comentaste que, si no quería decirte lo que pensaba, lo respetarías.

-Y respeto que no lo hicieses, pero es algo serio.

-¿Sabes qué? Si mañana no estoy entre vosotros, no será porque no he tratado de solucionar mis problemas.

-Sigo sin entenderte. Yo te comenté lo que me pasaba cuando me notaste ausente.

-La he cagado, pero no me lo tengas en cuenta. Quiero verte feliz.

-No sé si te lo habré dicho alguna vez, pero odio que me oculten cosas, y no solo me molesta que me lo ocultes tú, es algo que no soporto.

Sigo tumbada, tomando el sol. Me cuesta pasar de Dani, pero creo que es lo mejor. Al cabo de un rato, me siento en la toalla con el fin de alcanzar la mochila de Dani para sacar el bocadillo de la merienda. Según me levanto, descubro que éste no está en la toalla.

Saco mi bocadillo y, en el instante en el cual empiezo a comerle, Dani llega por detrás y me da un pequeño susto.

-Te has quedado dormida.

-No he dormido, solo trataba de ignorarte.

-Pues bien quieta que estabas. ¿Puedo pedirte una cosa?

-Depende de lo que me vayas a pedir, desembucha o no.

-Quiero que, a pesar de este percance, no te vayas.

-No tenía pensado hacerlo, solo porque quiero ser feliz a tu lado, solo porque mi único deseo es que nada ni nadie nos separe.

-Ni por nada, ni por nadie. Te quiero, pase lo que pase.

Con la misma, me da un beso y zanjamos, en cierto modo, el tema de sus dolores de cabeza, puesto que tengo la intención de hablar, sin que Dani lo sepa, con su madre.

Hacia las 6 de la tarde, comento que me apetece ir hacia casa, alegando que estoy cansada, ya que, mientras que éste se ducha, voy a hablar un rato con su madre para informarme sobre cómo se enteró de los dolores de cabeza de Dani. Éste acepta, ya que no le apetece verme cansada. Vamos hacia su casa y a mitad de camino, me da la mano. Le miro, le sonrío y le doy un pequeño beso en la mejilla que le saca una sonrisa.

Llegamos a su casa y decido ser la primera en darme una ducha, ya que sigo con la intención de hablar con la madre de Dani. Mientras me ducho, me pongo a pensar la manera en la que voy a iniciar la conversación. Tras varios minutos cavilando, decido no dar ningún rodeo, puesto que mi intención es saber ciertos detalles del inicio de los famosos dolores de cabeza.

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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