Huidas

Me dan ganas de huir y dejar atrás todo lo que tengo. No me dejas que me vaya, me pides que continúe luchando por lo que tengo.

-No puedo seguir luchando, no me quedan fuerzas-te comento.

-Cuando empezamos, fue lo que me dijiste. Que luchase hasta que viese que era imposible seguir.

-Sé que te lo dije, pero veo que luchar ya es imposible.

-Inténtalo una vez más.

-¿Para qué? ¿Para que las cosas por las que lucho me den de lado?

Me voy, vienes detrás de mí para pedirme que te haga caso. No entiendes lo último que te he querido decir.

-¿Qué pasa? ¿No entiendes lo que te he dicho?

-No.

-Es fácil de entender. He luchado mil veces por ti y me diste de lado.

-¿Cuándo?

-Cuándo me dijiste que lo mejor era que nos olvidásemos el uno al otro.

-No lo pensaba de verdad.

Ahora el que se va eres tú y me quedo mal por lo que hemos hablado.

No entiendo por qué me dijiste que teníamos que olvidarnos. Volvía a retomar la idea de la huida, aún sabiendo que eso no me haría fuerte.

Me duelen tus palabras, pero sé que tienes razón. Tienes razón al decirme que no me vaya, que sola no podría seguir.

-Quiero dejarte una cosa clara-te comento mientras te alejas.

-¿El qué?

-Que si quiero ser feliz, no tiene por qué haber nada que me lo impida.

-Tienes razón

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Acerca de Elena Ramos.

Soy una chica amante de la escritura y de la lectura. Me gusta conocer gente con la que compartir mis gustos
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